Esta es la parte que se va a ver, pero os aseguro que por muy bien que hagáis el acabado, no hay manera de dejarlo bien si no habéis seguido los pasos anteriores. El tipo de pintura es bastante libre, asegurándose siempre de la compatibilidad con la imprimación, pero los esmaltes acrílicos, como los que se usan para los coches quedan muy bien, con un buen brillo y resisten bastante. En esta parte es donde entra más la subjetividad. Podéis elegir pinturas brillantes o mates, o incluso con efectos extraños (dorados, metálicos, con reflejos...). La imprimación tiene que estar bien seca (depende del tipo, pero por lo general unas 24 horas). Aplicar el acabado es lo más difícil, porque aquí si que no podemos lijar, y cualquier mota de suciedad o chorretón se notará. Pero como ya tenéis experiencia de la imprimación, seguro que esto os sale mucho mejor. El polvo es un gran enemigo; si hay polvo se os pegará a la pintura mientras se seca. Aunque aparentemente no se vea, quita brillo y si es...