domingo, 4 de diciembre de 2011

Motores de reluctancia, ¿Serán la alternativa?

Los motores de reluctancia, como pudimos leer en el artículo “La bicicleta eléctrica subirá de precio”, pueden ser una buena alternativa frente a los motores eléctricos que cada vez son más caros. 

 Los denominados motores de reluctancia (o Switched Reluctance Motor) reciben este nombre debido a la resistencia magnética que hace el rotor del mismo. 

¿Cómo funcionan estos motores? ¿Son realmente una alternativa a los que existen hoy en día? 



 El funcionamiento de los motores de reluctancia es bien sencillo, ya que consiste en un eje de hierro apoyado sobre unos rodamientos que posibilitan su giro. Los dientes del rotor se orientan de acuerdo a un campo magnético creado por una corriente eléctrica. El movimiento del eje se hace posible debido a la conmutación del campo magnético. 

Una serie de bobinas, conectadas independientemente en pares de cada fase, envuelve los postes del estator. Cuando un par de bobinas de los polos del estator es energizado, el rotor se mueve para alinearse con los postes del estator. Este sistema permite influir tanto en las revoluciones como en el par de giro del motor. 

El motor de reluctancia conmutado posee un momento de inercia muy pequeño, debido a la ausencia de masa en los huecos entre los dientes del rotor, lo cual permite solucionar los problemas del aumento de precio de los motores eléctricos comunes porque no posee ningún tipo de bobinado ni imán permanente en el rotor. 

Si se comparan los motores de reluctancia con los motores asincrónicos (uno de los tipos de motores eléctricos de corriente alterna), el primero gana en el momento de inercia a los segundos y además no sufre pérdidas de cobre ya que el bobinado no se encuentra en el rotor. 



Pero no todo son cosas buenas, estos rotores sufren pérdidas de hierro que son elevadas para revoluciones altas. Cuando estas disminuyen las pérdidas son menores también notablemente. Una de las acciones que también ayudan a reducir este problema es la de trabajar en modo permanente. Otra de las ventajas de estos motores es que ante la pérdida de una o más fases el comportamiento de este es muy seguro, llegando incluso a poder acelerar y frenar. 

Una vez conocido el funcionamiento, podemos concluir que presentan una serie de ventajas interesantes frente a los motores eléctricos que se utilizan en los vehículos de esta tecnología. 

Pueden ser una buena alternativa para el uso de estos, pero antes habría que realizar un estudio a fondo en el consumo de energía de los mismos para también poder compararlos. 

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