jueves, 19 de abril de 2012

Importancia de la vestimenta del ciclista ( 4 )

                                                 Gafas:
Aunque las gafas (anteojos) muchas veces son considerados un "accesorio", en realidad forman parte indispensable de la vestimenta del ciclista, su función principal es la de proteger los ojos del deportista contra diversos factores, pudiendo citar dentro los más destacables:

  • Viento.- Debido a la velocidad, la acción del viento puede dificultar la visibilidad del conductor de la bicicleta, por ello es que se recomienda la utilización de anteojos protectores.
  • Polvo.- Es similar al caso anterior, aunque con un factor seriamente agravante y es el del deterioro de la córnea; por la velocidad sumada al viento y al polvo, se hace patente que partículas de éste último pueden ingresar y, de hecho, ingresan en los ojos del ciclista, produciendo un insufrible escozor que trae consigo la consecuente restregada del ojo afectado. Este solo hecho produce micro raspaduras a nivel de la córnea y por ello empieza a deteriorar la vista del deportista. Hagan una sencilla prueba, con los ojos entrecerrados y en la obscuridad observen directamente la luz de una bombilla o de un poste de la calle, ahí podrán visualizar de manera muy dramática las lesiones de las que les comentado.
  • Lluvia.- Si bien es cierto, tener que parar cada cierta distancia para secar las gafas, es algo incómodo y hasta molesto, no es menos cierto que el agua de la lluvia, debido a la contaminación existente en la atmósfera pude contener agentes irritantes y/o hasta patógenos que podrían afectar los ojos del ciclista, de ahí la necesidad de un buen par de lentes protectores.
  • Insectos.- Si el polvo, el agua de lluvia y el viento pueden resultar perjudiciales, imagínen un mosquito o quizá hasta algún abejorro golpeándoles en los ojos.
  • Granizo.- En una de las ocasiones en las que descendías en mi bicicleta desde el cruce ferroviario más alto del mundo (Ticlio en Lima, Perú se encuentra a 4818 m.s.n.m.) me pescó una fuerte granizada (son como esferillas de hielo) que repicaban en mi casco y se me clavaban en los ojos. Es una sensación indescriptible que no permite la conducción del vehículo y que hasta puede incapacitar el avance en la ruta. Era mi primer descenso y había llevado anteojos para protección solar, procedí a colocármelos, pero como eran oscuros y el cielo se encontraba ennegrecido por las nubes resultó que perdía mucha visibilidad, sin embargo era menos difícil conducir en ese estado que hacerlo sin las gafas. Desde esa vez, en cada ocasión en la que podría encontrarme con ese tipo de clima, llevo dos pares de lentes, uno con lunas negras para protegerme del sol y otro con de color ámbar que permite a visualizar la ruta de una manera espectacular.
  • Encandilamiento visual.- El encandilamiento visual se produce por reflejos de la luz solar, pudiendo deslumbrar y hasta  anular la visión por algunos segundos (lo que puede ser fatal para el ciclista).
  • Radiación UV.- Evidentemente, por las condiciones atmosféricas de la capa de ozono de la atmósfera, ésta nos brinda cada vez menos protección contra la radiación ultravioleta proveniente del Sol el exceso de UV en la vista produce carnosidades en los ojos, generalmente del lado de la naríz, ya que esta obra como un espejo y refleja los rayos hacia esa parte del globo ocular, de manera adicional a las carnosidades, la radiación UV llega ha producir hasta daños irreparables. cabe selñalar que los efectos del UV SON ACUMULATIVOS. De ahí se desprende la imperiosa necesidad de llevar siempre contigo un buen par de gafas.
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