martes, 16 de febrero de 2016

Sillín con "Aleta de tiburón". ¿Lo utilizarías?

¿Qué  dirían de un sillín para bicicleta que lleva en el lomo una especie de aleta de tiburón? 

De hecho, conceptualizarlo resulta inquietante, pero no carece de lógica ya que este aditamento permitiría un posicionado anatómicamente perfecto del ciclista para una correcta y adecuada distribución del peso entre sus dos isquiones, generando mayor estabilidad  en su cadera  y logrando con ello que ambas piernas efectúen similar esfuerzo alcanzando un mejor desempeño en el pedaleo.

Desde Custom4.us., que son uno de los principales artífices de este sillín, responden a las preguntas más comunes que nos pueden surgir:

¿Cómo se apoya un ciclista en el sillín?

Cuando nos sentamos tenemos dos puntos de apoyos básicos y uno secundario. Los básicos son los isquiones y el secundario el periné. Si uno de los dos fundamentales falla el secundario tiene que soportar más presión de la debida, produciéndose así esa sobrecarga tan conocida por los ciclistas que pasan muchas horas mal posicionados.

¿Para qué sirve la aleta?

Es la clave de este conjunto biomecánico. Su posicionamiento indica al ciclista cómo colocar sus isquiones para que estén perfectamente apoyados en el sillín. Interactúa con el usuario dándole información de cómo debe ir sentado. En los cientos de estudios biomecánicas reales realizados para el desarrollo de este producto, la evidencia nos decía que la inmensa mayoría de los ciclistas tenían la percepción sensorial de ir bien colocados en sus asientos cuando la realidad demostraba que estaban girados o solo apoyaban uno de los dos isquiones.


¿Y no molesta…?

La aleta a simple vista parece un elemento agresivo que por fuerza nos tiene que hacer daño pedaleando. Pero no es así; si el sujeto va bien sentado la aleta es imperceptible. Es cuando la sentimos cuando sabemos que no vamos bien sentados, que nos hemos desplazado de nuestro punto de apoyo óptimo. Ese es su valor kinestésico

¿Está homologado?

Los prototipos del Shark están en manos de la comisión técnica de la UCI, que en breve otorgará su veredicto sobre su uso en competición. Lo que en principio estaba destinado a ser una solución terapéutica a las molestias de miles de ciclistas se ha convertido en un elemento que puede permitir un mayor rendimiento físico, y no porque haya un nuevo punto de apoyo en la bici, que no lo hay, sino porque al dar estabilidad a la cadera, la transmisión de fuerza a los pedales es mucho más eficiente logrando por tanto un mayor rendimiento.

¿Lo utilizarías?

Nosotros somos los ojos con los que se mira el universo.

2 comentarios:

  1. Creo que por ideas preconcebidas diría que no, pero en términos reales, observando el diseño y entendiendo las argumentaciones me parece que habría que probarlos para poder dar una opinión definitiva.

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  2. No crees que sería incómido?

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